miércoles, 20 de diciembre de 2023

Presentación (por favor, lee esto primero).

 Hola, soy Ana, y me dedico a escribir.

No como escritora profesional y sólo sé que escribo en prosa.

Escribo porque lo he hecho desde los... ¿10? 

Escribo porque un día me dijeron que podría ser una buena idea y me regalaron un diario aromático con candado. Como todos los que retratamos nuestro día a día, escribía cosas triviales de la convivencia con mis pares y familia. 

Visto de lejos, parece una cosa sin importancia y que hubira hecho cualquier millenial. Pero, escribiendo y leyéndome muchos, muchos años después, me di cuenta que desde los 14 sufría ya de depresión. Que desde muchos años antes yo tenía sentimientos categorizados como negativos hacia mi madre. De lo descontenta que estaba con la vida y lo mucho que ya la sufría. 

Leí una niña, una adolescente, una adulta joven con traumas.

Y desde entonces no he parado. He tenido mis pausas por crisis existencial, como todos los escritores. Pero no me he detenido, las palabras salen de mi cerebro como si fueran ríos.

Y así escribiendo también me he observado, me he sentido orgullosa de mí incluso, por los avances que he tenido, por todo el trabajo hecho y que dio frutos. También me ha servido para reflexionar sobre las cosas en las que sigo estancada. Los patrones que repito y, a veces, encuentro el origen de ellos. 

Escribir es bellísimo.

 Considero que mi cerebro no es el más hábil para retener información. También por eso escribo, para no olvidar. Quien olvida la historia, está condenado a repetir. Y yo ya me cansé de cagarla siempre en lo mismo.

He aquí mi verdad, una que nadie conoce y que hoy lector de esta loca escritora, te presento.

Soy Ana Luna, y estas son mis memorias, mis reflexiones, mis vida.


Disclaimer. Todas las reflexiones son personales y estoy consciente de que no soy dueña de la verdad.  

domingo, 10 de diciembre de 2023

Repetir y perecer

 Esta mañana vi un video que hablaba sobre "maldiciones familiares". Asentaron el hecho de cómo repetimos patrones de nuestras familias; la abuela, la madre, la hija.

Y yo, en ese mismo estigma arrastro, entre muchas otras cosas, la falta de validación y reconocimiento. Es tan fuerte que ya no alcanzo yo misma a ver lo que sí hago bien, lo que sí vale la pena. No alcanzo a ver ya nada positivo respecto a mí persona.

En mi última relación me di cuenta que estaba repitiendo ese patrón, me junté con alguien que no valoraba mis actos (entre tantas otras cosas), así como mi persona. No tenía una frase de validación de su parte y el único tema donde lo hacía, era para mi trabajo (porque su propósito de vida era por lo menos ayudar a su pareja en turno a crecer laboralmente). 

"Algo anda mal", me dije (con voz de Ham de Toy Story). 

¡Exacto! Esos son mis papás. Elegí a alguien que no me validara en absoluto para perpetur esa sensación de "no vales lo sufientismo", porque entiendo que uno elige a lo que uno se acotumbra. 

Y, así antes que él, elegí estar con mucha gente que no me valoró, ni me validó, ni me hacía sentir especial. 

Dicen que esas cosas vienen de uno, pero es como intentar trepar por una cascada que cae con gran poder sobre ti. Personalmente ver algo bueno de mí misma es muy complicado, y más si me rodeo de gente que no solo no me valida, no me apoya, no me empuja, no me acompaña. 

¿Te acuerdas que te conté que me sentía sola?

Este es uno de los tantos motivos. Repito. Perezco.



sábado, 9 de diciembre de 2023

Sin sentido

¿ Valió la pena quedarse?

¿Valió la pena?

Decidí certificarme en algo que para mí años antes era completamente ajeno, así como decidí estudiar algo que años después de certificarme aún creía que no tenía sentido.

¿No debí solo dedicarme a trabajar en lo que fuera para solventar los gastos y limitarme a eso?

Veo con decepción que mi vida pierde sentido en cada paso que avanzo. Los sueños que abrazaba pierden su brillo cada vez que volteo a verme y observo mi falta de calidad, de conocimiento, de desempeño. Me siento una pieza barata que se oscurece mientras más pasa el tiempo. Sin sentido, sin valor, sin sueños, sin objetivos. 

Hubiera sido más fácil abortar y tener después la libertad de quitarme la vida sin deberle nada a nadie. P

Pero otra vez me aferré al sueño de algo que siempre quise y nunca tuve, a un ideal que se asento en tierras pútridas y sin vida, donde nada bueno crecrió, incluyéndome.

La vida me pasa encima y yo, no muy en lo profundo de mi ser sinceramente, deseo que se acabe mi sufrimiento.

No puedo vivir sabiendo que no soy de utilidad, y tampoco sabiendo que no he logrado nada que me acerque a eventos que me den sentido, propósito o felicidad. 

Cada día el eco de una pregunta se hace más fuerte, más cercano, más contundente:

¿Para qué seguir?


-

 En este azar llamado vida, a mí no me tocó encontrarme con alguien que estuviera dispuesto a crecer conmigo en una relación amorosa.

Siempre he empujado en mis relaciones para que avancen, nunca nadie me ha tomado de la mano y me ha dicho, sí podemos, y lo ha hecho. Siempre se han quedado las palabras vacías en cuentos baratos que terminan en el reino de lo olvidado. Y al final, siempre sola, acompañada o no.

En el azar de mi vida, solo me han tocado sujetos sin ganas de crecer. Pero yo estoy en las mismas en algunas cosas, pero también estoy dispuesta y cansada, muy cansada. Quiero que me tomen de la mano y me lleven a esos lugares hermosos, con los que solo sueño despierta.

domingo, 26 de noviembre de 2023

Advertencia: Garnier Mallet o una alucinación en un momento clave de mi vida.

 Choque

Iba a dar una vuelta desde la rápida hacia la calle que da a la derecha. Vi un camión en la lateral y luego ya no lo vi. Asumí que se habría detenido y decidí, aún yo con el verde, dar la vuelta. 

Advertencia

Por un instante mi vista desapareció y una imagen dentro de mi cerebro apareció. De pronto me encontré en... ¿una habitación? Solo veía un techo y paredes viejas de colores claros y percudidos con un foco amarillo como los de luz incandescente que se usaban en mi infancia. "No te pases". Pero yo soy muy necia y descarté un evento de tal magnitud.

Pisé el acelerador. Claxon. Volantazo y me alineo con el camellón. 

Golpe

De todos modos el camión me dió. Le pegó a mi carro en tres puntos y quedó inservible. Estaba enojada porque de todos modos me pudo eludir. Pero más porque no le hice caso a la advertencia.

Y a veces he decidido no hacerlo, por eso me rompieron el corazón este año. Por eso me fracturé la espalda y me he dado ciertos golpes graves entrenando.

Yo tengo mucho que aprender. 



Independiéntemetne de eso, siempre me he preguntado de dónde vino esa advertencia tan vívida. como si álguien me hablara desde otro lugar.

Porque chocar no fue un accidente tan grave físicamente como fue su consecuencia. Perdí toda la capacidad de tránsito fácil por la ciudad y ahora depedo de que, a veces, me lleven a varios lugares. Y eso me resta independencia en esta casa donde me marchito. 

 Escucho una historia en Spotify llamada "Caso 63" y hablan sobre el fenómeno Garnier Mallet o teoría del Desdoblamiento del tiempo donde plantean que existimos en universos paralelos.

Es en este tipo de casos, y yo siendo una persona que viaja en el ámbito holístico, donde me pregunto si esa advertencia vino de una yo en otra dimensión o de una yo del futuro. 

Y mi mente viaja a mil direcciones donde siento que en cada idea amplio el número de líneas de posibilida de mi vida. Moverme a oscuras me da pánico porque cuando escucho los llamados, no sé cómo interpretarlos: ¿ansiedad o advertencia?


viernes, 17 de noviembre de 2023

Cumpleaños

 Cumpleaños

Siempre he festejado mi cumpleaños en grande. Me gusta saber que hay gente a quien le importo para celebrar mi vida.

Para alguien como yo que ha vivido con el constante cuestionamiento de por qué y para qué, para quién debería seguir adelante, es importante saber que hayan motivos para despertarme, abrir los ojos, salir de la cama y comenzar la experiencia que representa la Vida. 

domingo, 17 de septiembre de 2023

El título eterno

 Si mi vida pudiera llevar un título, sería "Sola". 

Desde que tengo memoria, desde que iba en kinder, ciertamente, es como me siento: SOLA.

Nunca he sido una persona que sepa relacionarse con el resto. Nunca supe hacerlo. Y cada vez que lo intento siento que hay algo en mí que aleja a la gente ya sea a corto o mediano plazo. Solo pocas personas se han quedadon conmigo en el camino.

Sola me he sentido en el espacio que debió ser el más seguro. Sin brazos cálidos, sin oídos atentos y respetuosos, sin retroalimentación sana ante mis apuros y mi errores. 

Sola enfrentando la depresión desde que tenía 14. De pronto, algunas luces, una amigas¿ que pensé que duraría toda la vida. Pero un día se fue sin decir más. 

Mientras tanto, amores llegaron y se fueron y me seguí sintiendo sola. Algunas veces no, y esas veces la falta de conocimiento terminaron en el mismo resultado, estar sola. 

En todo ese tiempo, me hice de otra buena amiga, que sigue conmigo en este camino. Pero parece que el escrito de la amiga anterior tiende a repetirse.

En la oscuridad de este lugar donde escribo, con la gente a la que llamo familia, me siento sola.

Me gustaría tener eso que tiene toda esa gente que se rodea de más gente. Tener charlas donde me pregunten cómo estoy y si necesito algo. Pláticas con auténtico interés por mí. Sí, cuando hablo contigo sí siento ese aunténtico interés. No me gusta hacer sentir a los demás como me siento yo.

Y esa falta de interés me hace pensar que no valgo lo suficiente como para que otros tengan interés por mí. Siempre he vivido con eso. 

Y luego pienso que me tengo que salir y explorar a mis expensas, con la esperanza de jamás volver. Pero tengo un hilo que me ata a este lugar... Por lo menos los siguietnes años hasta que se valga por ella sola. Espero que jamás se sienta como yo, que siempre cuente con buenos amigos. Y que yo jamás la haga sentir como me hicieron sentir. 

Aún con eso, ¿sería igual en otro lado del mundo? Sería yo la misma sombra aquí y en cualquier otra coordenada. Pienso que sí, y no me gusta esa respuesta, y tampoco sé cómo cambiarla. 

Mantener la sonrisa que ella trata de sacar y finjo en muchas de las veces, me duele. 



No le tengo miedo a la muerte, soy un viejo físico. Le tiengo miedo al tiempo. - Interestellar-

miércoles, 26 de julio de 2023

Salir de la cama 260723

Salir de la cama

Hoy me siento bien. Como los días anteriores, me he sentido suficientemente enérgica para salir de la cama. Permíteme ponerte en contexto. Durante los últimos años, supongo que asociado al estrés de tener demasiadas cosas en mi plano, ha vuelto esta difunción entre lo que mi cerebro quiere hacer, lo que no quiere y lo que mi cuerpo hace. Al final, levantarme de la cama se volvió un martirio. Es decir, no solo salir en las mañana a existir. Sino también el simple hecho de levantarme por el vaso por agua que tengo junto al televisor, el cuál solo veía y prefería morir de sed antes que moverme.
Ayer también me sentí bien. Al final del día me decidí a bajar 250 calorías, según la caminadora. Y corrí por mi vida durante 23 minutos porque es lo que dura el set programado. Casi me estampo contra una pila de je ne se quoi detrás de mí cada vez que aceleraba el paso, pero lo logré. Me levanté de mi cama y corrí (e hice brazo).
Todavía me cuesta trabajo sentirme suficientemente motivada para salir de mi habitación. A veces para abrir la lap y hacer mis cosas. Tardo tanto.
Y más cuando tengo que salir a cumplir cosas... El monstruo en mi cabeza me llena de ... bueno digámosle nubes grises y dejo que todo se junte para ese momento de salir.
Y me digo a mí misma que tengo que programar bien mis tiempos pero me da tanto berrinche empezar y tanto coraje cuando pasa el tiempo y no lo hice a tiempo. 
Hoy me siento bien de que ese monstruo en mi cabeza (que tiene nombre y apellido según las definiciones psicológicas), no sea tan grande porque hoy, ya me levanto de la cama para tomar de mi vaso con agua.