Hola, soy Ana, y me dedico a escribir.
No como escritora profesional y sólo sé que escribo en prosa.
Escribo porque lo he hecho desde los... ¿10?
Escribo porque un día me dijeron que podría ser una buena idea y me regalaron un diario aromático con candado. Como todos los que retratamos nuestro día a día, escribía cosas triviales de la convivencia con mis pares y familia.
Visto de lejos, parece una cosa sin importancia y que hubira hecho cualquier millenial. Pero, escribiendo y leyéndome muchos, muchos años después, me di cuenta que desde los 14 sufría ya de depresión. Que desde muchos años antes yo tenía sentimientos categorizados como negativos hacia mi madre. De lo descontenta que estaba con la vida y lo mucho que ya la sufría.
Leí una niña, una adolescente, una adulta joven con traumas.
Y desde entonces no he parado. He tenido mis pausas por crisis existencial, como todos los escritores. Pero no me he detenido, las palabras salen de mi cerebro como si fueran ríos.
Y así escribiendo también me he observado, me he sentido orgullosa de mí incluso, por los avances que he tenido, por todo el trabajo hecho y que dio frutos. También me ha servido para reflexionar sobre las cosas en las que sigo estancada. Los patrones que repito y, a veces, encuentro el origen de ellos.
Escribir es bellísimo.
Considero que mi cerebro no es el más hábil para retener información. También por eso escribo, para no olvidar. Quien olvida la historia, está condenado a repetir. Y yo ya me cansé de cagarla siempre en lo mismo.
He aquí mi verdad, una que nadie conoce y que hoy lector de esta loca escritora, te presento.
Soy Ana Luna, y estas son mis memorias, mis reflexiones, mis vida.
Disclaimer. Todas las reflexiones son personales y estoy consciente de que no soy dueña de la verdad.